jueves, 15 de noviembre de 2007

Home sweet Santa Clotilde

Bueno, de nuevo me encuentro en Santa Clotilde.

Las pruebas de Tacsha ya reflejaron un funcionamiento de todo el sistema bueno, por lo que, una vez se terminó la capacitación del personal de salud en el uso de la máquina linux que allá tienen instalada, decidimos reencontrarnos con el grupo de Leo, Teo, Kike e Inés, que ya estaban en Santa Clotilde. Los que aún quedábamos en Tacsha ultimándolo todo éramos Yuri y yo.

Y bien, íbamos a pillar el rápido de la tarde (hay un rápido al día y si no lo pillas pues tienes que esperar hasta el día siguiente para desplazarte), que pasaría sobre las 14h y que demora aproximadamente 1h en llegar a Santa Clotilde. El problema fue que el rápido pasó lleno, por lo que no paró a recoger a nadie, así que, ya que los miércoles no hay rápido, nuestra perspectiva era o bien esperar dos días para poder movernos, o bien coger la lancha "Miluska" que por la tarde pasaría por Tachsa y que nos podría dejar en Santa Clotilde.

Las lanchas son unas embarcaciones enormes que se usan para transportar todas las cargas pesadas que se tienen que desplazar por el río Napo, así como a montones de personas que se hacinan para conseguir un pasaje barato en que moverse. Para dormir o bien llevas tu hamaca y la cuelgas en la cubierta del barco, o bien estás fregado y te toca buscarte un huequito en el suelo. Ese día la lancha iba especialmente cargada, por lo que además de no haber sitio, iba tremendamente lenta, pues en cada pequeño pueblito paraba para descargar (lo que podía durar horas en cada caso) para luego seguir al siguiente pequeño pueblito unos metros más adelante. En resumen, el viaje de Tachsa a Santa Clotilde que normalmente es 1h en rápido, en lancha se nos iba a hacer 24h (increíble pero cierto).

Conseguimos hablar con el contramaestre para que nos prestara un poco del suelo de su camarote (que no nos alcanzaba apenas para sentarnos) donde dormir. Así, metiendo las piernas debajo de su cama y acomodando la cabeza contra la pared pudimos medio dormitar a ratos en un entorno ruidoso, con olores a ratos nauseabundos, un calor sofocante y multitud de insectos dispuestos a chuparle a uno la sangre. Pero bueno, todo sea por conseguir remontar el río.

Viendo que la lancha demoraba demasiado, nuestros compañeros en Santa Clotilde finalmente decidieron al día siguiente enviarnos el deslizador en que nos vamos a desplazar por toda la red a que se encontrara con la lancha y ahí nos recogiera. Como resultado, viajamos desde las 8 de la tarde que embarcamos hasta las 10 de la mañana del día siguiente en la lancha y de ahí en deslizador hasta Santa Clotilde. La lancha no llegó a Santa Clotilde hasta las 17,30h aproximadamente. Toda una aventura.

Ya en Santa, lo primero fue ducharnos, y de ahí de frente a seguir trabajando toda la tarde.

Parece que el plan para mañana será que el grupo de 4 que estaba en Santa Clotilde viaje a Copal Urco, realice allí los trabajos de reemplazo de las cajas, y mientras Yuri y yo nos quedemos para acabar lo que aquí falta y realizar un reajuste del alineamiento de las antenas. Luego al día siguiente viajaremos al encuentro del otro grupo, y, quién sabe, saltaremos de ahí directos a San Rafael, para encontrarnos con nuestra primera torre de 90m. Ya tengo ganas de subirla.

Y nada más, compañeros, os dejo algunas fotillos como de costumbre.

Ésta es la antena yagui que une el puesto con el repetidor de la torre.

Ésta es la antena de grilla que conecta el repetidor de Tacsha Curaray con el de Santa Coltilde.

Y ésto es un pedazo de saltamontes gigante que me encontré en la puerta de la habitación donde tenía montada la tienda de campaña...no veas.

Ya sabéis, ¡sed buenos y comed muchas verduras!

Saludos a todos/as gañanes/as.

2 comentarios:

Nacho Foche dijo...

Escribo desde la cuenta de Nacho porque si no no me deja publicar el comentario.

hola el comentario que tengo sobre toda esta historia pues me parese muy bonito por que son pasados reales que las personas que escribieron esto lo han bibido y pus asi escomo las personas viven en las riberas de nuestra selba lo unico que puedo desir es que lo sigan asiendo es todo gracias
adios.

Nacho Foche dijo...

El que antes escribe es Teo, uno de los compañeros de viaje, torrero profesional, y persona excepcional.

Le estamos muy agradecidos todo el grupo por su trabajo incansable y sufrido y su capacidad para derrochar todas las energías que se le pidan.

Muchas gracias Teo por todo el esfuerzo y por tu amistad.